Florece

Florece es un blog que nace desde el corazón, como un diario de transformación, vulnerabilidad y amor propio. Aquí comparto mi proceso: las raíces, las dudas, los brotes y también los días de sol. Porque florecer no es llegar, es elegirse todos los días. Este espacio es para quienes están en el camino de volver a sí mismas, con ternura, coraje y verdad.

🌱Tributo a las Mujeres que Admiro

En la vida, tenemos la fortuna de cruzarnos con mujeres que nos marcan para siempre. Mujeres que nos escuchan cuando más lo necesitamos, que nos animan en los momentos de duda, que nos empoderan con sus palabras y con su ejemplo. Son ellas quienes, con sus historias, me inspiran a seguir adelante, a luchar, a creer en mí misma y a reconocer que la fuerza femenina no tiene límites.

Pienso en mis compañeras de la ESAN, mujeres brillantes y perseverantes como María, Tathiana y Wendy. Juntas compartimos estudios, aprendizajes y largas horas de desvelo que no solo nos formaron como profesionales, sino que también forjaron lazos que me recuerdan el valor de la sororidad. Con ellas entendí que crecer no es un camino solitario, sino que se hace más llevadero cuando tienes al lado a quienes te inspiran.

En el mundo laboral, conocí a Harumy, una mujer llena de habilidades y determinación. Su entrega, su capacidad para enfrentar los retos y su ejemplo de profesional comprometida me enseñaron que las oportunidades se conquistan con disciplina y pasión.

De mi familia, no puedo dejar de mencionar a mi tía Lita, mi tía María, Grecia y mis hermanas. Ellas son testimonio de que tener una familia no es fácil, que requiere paciencia, amor y sobre todo valentía. Las admiro profundamente porque, además de ser pilares en sus hogares, son mujeres trabajadoras, emprendedoras, con negocios y sueños que sacan adelante día a día. A veces me pregunto: ¿cómo lo hacen?, ¿tienen superpoderes ocultos? Porque su capacidad para multiplicarse, para sostenerlo todo y aún así sonreír, es algo que no deja de asombrarme.

A mi amiga de la infancia, Wendy, la llevo en un lugar muy especial. He visto su lucha diaria, su fuerza inquebrantable y su capacidad de levantarse una y otra vez. Ella me recuerda que, aunque la vida ponga obstáculos, siempre se puede volver a empezar con más valentía.

A mis amigas de la universidad —Roxana, Rosi, Vane, Dany, Anto y Brissia— las recuerdo con gratitud y cariño. Compartimos amanecidas interminables, conversaciones que nos dieron las mejores lecciones y consejos que marcaron nuestra madurez. Hoy me emociona ver cómo cada una ha crecido profesionalmente, cómo muchas se han convertido en madres, y cómo han sabido reinventarse y levantarse con más fuerza en cada etapa de sus vidas.

También guardo un espacio especial para mis amigas del colegio LDA. Ver cómo hemos evolucionado, cómo cada una encontró su camino, es un regalo que me recuerda la importancia de nuestras raíces. Me encanta mirar atrás y reconocer que todas, a nuestra manera, seguimos creciendo y floreciendo.

Y, por encima de todas ellas, está la mujer más importante de mi vida: mi mamá Edita. Ella me enseñó a trabajar, a esforzarme cada día, a dar lo mejor de mí misma incluso en medio de las dificultades. Con su ejemplo comprendí que el amor verdadero se demuestra en los actos sencillos y en la constancia. Su abrazo cálido y sincero sigue siendo mi refugio, mi fuerza y mi motor.

Este tributo es para todas ustedes. Porque me inspiran, me enseñan y me recuerdan que ser mujer es llevar en el alma una mezcla única de fuerza, resiliencia, ternura y amor. Porque gracias a cada una de ustedes he aprendido que los sueños se alcanzan con esfuerzo, que las luchas se ganan con valentía y que la vida se disfruta más cuando se comparte.

A todas ustedes, mujeres maravillosas, gracias por ser parte de mi historia, por enseñarme con su ejemplo y por recordarme todos los días que juntas siempre brillamos más fuerte.

🌱 Al compartir este tributo, también quiero recordarte a ti, que me lees, que no necesitas mirar muy lejos para encontrar inspiración. A veces está en tu madre, en una amiga de la infancia, en una compañera de trabajo o en esa mujer que lucha cada día en silencio. Cada una, con sus luces y sus sombras, nos muestra que ser mujer es aprender a reinventarse, a sostener, a sanar y a soñar.

Que este escrito sea también una invitación: reconoce y celebra a las mujeres que te rodean. Porque al hacerlo, sembramos semillas de amor propio, de fuerza y de esperanza en todas nosotras. 🌱

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